28 de febrero de 2012

TEMA 1. Voluntad de aprender. Artículo de ampliación.

El siguiente enlace nos muestra un artículo, de Adiana Bono, donde se muestra la importancia del docente a la hora de crear motivación en los alumnos.  He escogido este artículo porque considero que es complementario al de la Voluntad de aprender, y después de aspectos comentados en clase, la labor del profesor me parece una parte fundamental para entender el aprendizaje de los alumnos.

http://www.rieoei.org/deloslectores/3273Bono.pdf

TEMA 1. Teorías sobre la motivación. Esquema.

Esquema de Teorías de la Motivación

TEMA 1. La Equidad motivacional como medida de atención a la diversidad (Motivación y recompensa). Actividad 3: Resumen.


En el texto aparecen una serie de ideas sobre la relación entre recompensas y la motivación. En primer lugar, el concepto de capacidad que tienen los alumnos en la actualidad es erróneo, y de ahí aparecen una serie de aspectos que se verán a continuación. El fracaso es visto como una forma de ser “estúpido”, y no como una parte de la resolución de problemas, y suele verse de esa forma cuando se realizan tareas para recibir buenas notas, elogios, etc. al contrario sucede cuando se realizan las actividades para satisfacer una curiosidad. Las calificaciones, en este sentido, pueden motivar aunque sea por el hecho de activar la amenaza del fracaso, como ocurre con los estudiantes que evitan el fracaso.

En relación a la capacidad esperada de los alumnos por parte de los profesores, está la “Profecía que se cumple a sí mismo”. Ocurre cuando lo que los profesores esperan de los alumnos, se cumple realmente. A veces nos ocurre que damos por hecho que alguien no conseguirá, o sí algo, y de alguna forma le influimos para que consiga esos resultados. Cuando los alumnos, por otra parte, adquieren resultados negativos, no solemos darnos cuenta de que el profesor también tiene parte de culpa del fracaso, y ante los éxitos, no dudamos en las capacidades del profesor, lo cual parece otro aspecto erróneo.

Nos han enseñado a perder, en el sentido de que los profesores nos han reforzado en muchas ocasiones sin darse cuenta, para conseguir objetivos surrealistas, cuando por ejemplo se elogia y premia a alumnos con altas capacidades. Lo que se refuerza es conseguir esos niveles altos, y por tanto es probable que fracasemos en el intento. Aquí las notas juegan un papel importante, ya que se premia con buenas notas a quienes menos lo necesitan y se desmotiva a los que más lo necesitan.

En relación a las recompensas, las conclusiones que se muestran se extraen de De Charms (1983), donde se explica por ejemplo que no es recomendable premiar con premios innecesarios, porque no resultará reforzante; tampoco utilizar premios que se vean como agentes de control; no premiar cuando se pretende transferir a posteriores situaciones, etc.

Otro efecto indeseable, es la sobrejustificación, donde se recompensa sin necesidad. Si lo hacemos, no se producirá reforzamiento. También hay que tener cuidado con los alumnos cuando se vuelven “oportunistas”, ya que surge el “Principio del mini-maxi”, recibiendo la máxima recompensa por el mínimo esfuerzo.

¿Qué podemos hacer para cambiar todas estas ideas que perjudican a nuestros alumnos?

En primer lugar, no se trata de pequeñas actuaciones, sino de un cambio en la mentalidad de la educación. Lo más importante es que aprendamos a motivar, y para ello el profesor ha de conocer muchos aspectos de sus alumnos, sobre todo las cualidades de éstos, sus gustos, así como sus capacidades, lo cual les hacen diferentes los unos de los otros. En este sentido y enlazando con las actividades anteriores, si los profesores conocen las características de sus alumnos, pueden ayudar a cubrir sus necesidades básicas para cubrir las que se encuentran por encima, necesitando la unión de los alumnos y los profesores.

El segundo lugar, el hecho de que los propios alumnos puedan elegir qué aprender, cómo y cuándo, puede ser un proceso beneficioso. De esta forma verían que las capacidades no son unidimensionales, sino multidimensionales, pudiendo enfocar los problemas o situaciones con distintas capacidades.

En general, una dinámica más abierta en el aula, donde podamos aprovechar las características de los alumnos, sus capacidades y sus aficiones, harían incrementar la motivación de los chicos, y con ello, la forma que tienen de ver la educación, sin por ello, disminuir la calidad de la enseñanza. Por ello es tan importante tener presente la diversidad que existe y la necesidad de “personalizar” en muchas ocasiones la metodología de las aulas. 

TEMA 1. La Equidad motivacional como medida de atención a la diversidad (Los motivos como pensamientos y La valía personal y el miedo al fracaso). Actividad 2: plantear 3 preguntas a los compañeros.




  1-  Pon dos ejemplos en los que podamos modificar las conductas de personas orientadas a evitar el fracaso para orientarlas al éxito, y cómo lo haríamos.

 2- Según la Teoría de la Valía personal, como reflexión ¿cuál es el motivo principal por el cual los jóvenes se esfuerzan menos y por tanto, tienen menor motivación?

 3- Expón tres ejemplos en los que las calificaciones, las recompensas y la sobrejustificación te hayan servido como un agente desmotivador.


Pregunta de María Fernández Amelia:

3. ¿Cómo podemos conseguir que los alumnos sean capaces de dejar de un lado sus miedos y expectativas de fracaso?

En primer lugar, hay que hacer ver que el fracaso es algo que nos ocurre a todos, y que de ahí se aprende a mejorar. Cuando fallamos en algo es importante analizar el porqué hemos fallado, y encontrar la forma de poder mejorar. De esta forma es más probable que la próxima tarea tengamos éxito, ya que hemos analizado nuestras debilidades y fortalezas. Si conseguimos éxito en la tarea posterior, aumentará nuestro sentimiento de valía y nos servirá como reforzador para la siguiente actividad. De esta forma se puede enseñar al alumno a ver el fracaso no como una falta de capacidad, sino como una oportunidad para mejorar.

16 de febrero de 2012

TEMA 1. La Equidad motivacional como medida de atención a la diversidad. Actividad 1: Responder a las preguntas.


1)      ¿Por qué algunos alumnos abordan el aprendizaje con entusiasmo y otros de mala gana?
La principal razón es porque algunos alumnos se motivan ante el estudio a través de evitar resultados negativos, como los castigos o el fracaso. Estos alumnos probablemente verán los estudios como una carga que deben sostener, y su motivación será intrínseca. Sin embargo, otros alumnos persiguen los estudios con una motivación intrínseca, caracterizada por la búsqueda de metas equitativas para todos, es decir, la motivación ante el estudio será una recompensa positiva de aprender.

¿Por qué algunos eligen tareas sencillas en las que el éxito está asegurado y otros prefieren problemas en los que las posibilidades de éxito y fracaso estén en equilibrio?

El que cada alumno elija un tipo de actividad, depende de la atribución que haga del éxito de ésta. Los alumnos cuya motivación es intrínseca, y busquen la persecución de metas, no tendrán problemas para elegir tareas difíciles, porque lo que les importa es el aprendizaje y el esfuerzo que conllevará como resultado valía personal. Pero los alumnos que se basan en evitar fracasos, lógicamente no querrán sufrir un posible mal resultado de la tarea, y preferirán realizar trabajo más sencillos, o con garantía de éxito, sin importarles el aprendizaje en la elaboración de la tarea.

2)      ¿Por qué hay tantos alumnos que no se esfuerzan en la escuela?

Los alumnos que no se ven recompensados con su esfuerzo y valía, no se esforzarán, ya que ese esfuerzo no les supone un reforzador y se conformarán con alcanzar el nivel mínimo necesario (como la “ley del mínimo esfuerzo”).

¿Por qué otros alumnos ocultan sus esfuerzos o se niegan a admitir que estudian mucho?

El afirmar “me gusta estudiar” es censurado en la actualidad, y se da porque se tiene una concepción de la educación como obligatoria y por tanto, no como una forma de recompensa personal (motivación intrínseca). Además, la mayoría de los alumnos actuales tienen esta concepción extrínseca de la motivación de estudiar y por tanto no estudian por el hecho de sentirse bien. Los niños que admiten su esfuerzo o simplemente que suelen aprobar con buenas notas, son etiquetados por muchos de sus compañeros como “empollones” por ejemplo, lo que lleva a ocultar sus esfuerzos y sus ganas de aprender.

3)      ¿Qué merece la pena que aprendan los alumnos de cara al futuro?

Los alumnos deben aprender a valorar el esfuerzo, y no verlo como un posible causante de fracaso, sino como una forma de valorarse a sí mismo. La forma de hacer esto es que aprendan la motivación intrínseca y se muevan a través de ésta y no por medio de refuerzos externos. Hay que enseñar a motivar el aprendizaje en sí, y lo que éste puede proporcionar a la persona.
También es necesario que aprendan a pensar, ya que en la actualidad muchos alumnos no realizan el esfuerzo de pensar por ejemplo en posibles consecuencias, posibles alternativas, etc. Este es una capacidad que no sólo facilitará a nivel académico, sino que ayudará en muchos aspectos de la vida, como la elección de varias opciones importantes.

4)      Nuestros criterios de evaluación, ¿son normativos o criteriales? ¿Están referidos a la norma del grupo o a un nivel de exigencia absoluto?

Los criterios de evaluación de la mayoría de los colegios son normativos, ya que se basan en los datos que catalogan como referente. Además están referidos a la norma del grupo, porque las metas no son definidas independientemente por cada alumno, sino que se sigue un patrón de objetivos a cumplir y para todos es la misma forma. Hay excepciones en las que algunos alumnos o alumnas que tengan un nivel inferior, se les exige menos a través de programas específicos para ellos, y que sean asequibles, permitiendo el mismo título que el resto. En este caso en sistema de evaluación será criterial.

5)      Pero, a veces, los estudiantes que se orientan a evitar el fracaso, rinden igual de bien o se hallan dispuestos a rendir como los que se orientan al éxito. ¿Por qué ocurre esto?

Quizá se deba a que ambos tipos de alumnos tienen resultados parecidos, y lo que les diferencia es el motivo por el cual cada uno realiza sus obligaciones. El alumno orientado al éxito, obtiene unos buenos resultados debidos al esfuerzo continuo, el alumno orientado a evitar el fracaso obtiene resultados buenos aunque no tiene que ser por un esfuerzo continuo. La diferencia más importante es el lugar desde el cual surge la motivación para estudiar, los que evitan el fracaso, estudian precisamente para eso, para evitar un castigo (el fracaso), cuya motivación es extrínseca y los que se orientan al éxito, estudian por lo gratificante que les resulta hacerlo, por una curiosidad que se les ha “enseñado” desde pequeños, y por lo tanto tienen una motivación intrínseca.
Sin embargo, aunque haya diferencias en los motivos que les llevan a realizar esfuerzos, los resultados son parecidos, e incluso pueden ser iguales, por ello es difícil averiguar cuál es el tipo de alumno

6)      ¿Conoce o recuerda usted a alumnos que se ajusten a los perfiles que hemos desarrollado?

En mi clase, cuando estaba en el colegio, había todo tipo de alumnos. En el ejemplo de alumno que realiza un esfuerzo excesivo, había una alumna que se esforzaba mucho, estudiaba muchas horas, incuso por las noches, y los resultados solían ser muy positivos. En algunas ocasiones no obtenía los resultados esperados y en ese momento lo pasaba muy mal, y se daba cuando el esfuerzo era desmedido.
Una alumna que, aparentemente tenía el perfil de alumno cuyo esfuerzo se daba por tener éxito, realizaba todas las tareas, siempre sacaba notas excelentes, leía muchos libros (que no exigían en clase), entendía todos los conceptos, y se veía segura de sí misma. Además era responsable, educada, madura, y algo tímida.
Una alumna que se esforzaba para evita el fracaso, se trataba de una amiga, que estudiaba el día antes del examen, y hacía las actividades necesarias. A veces no traía los deberes a clase, pero intentaba salir de la situación si le preguntaban algo, por lo que a vista de los demás, era responsable y trabajadora. Solía aprobar todo con buenas notas a pesar de estudiar en el último momento.
Por último, un alumno con aceptación al fracaso, se trataba de un chico que no realizaba los deberes, no solía participar en clase nunca, y además sus notas eran bajas y con varios suspensos. Aparentemente no realizaba esfuerzos por superarse.

¿Qué utilidad para nuestro trabajo puede tener el análisis basado en la aproximación al éxito y la evitación del fracaso?

Si sabemos qué tipo de perfil tienen nuestros alumnos, podremos adecuar la estimulación hacia el tipo de motivación que predomine en él o ella. Por ejemplo, si un alumno tiene aceptación al fracaso, debemos buscar formar de captar la motivación a través de cosas que le gusten y así encaminarlo hacia los objetivos académicos. Si sabemos que una alumna se esfuerza para evitar el fracaso, podremos reconducir su conducta para llegar a motivarla intrínsecamente, intentando que vea el propio esfuerzo como motivo para sentirse valiosa.

7)      ¿Cómo se enseña a planificar?

Podemos enseñar a planificar elaborando pequeñas metas que nos lleven al objetivo que pretendemos. Por ejemplo, si queremos planificar el estudio de un examen en un alumno, debemos enseñarle a planificar las horas de estudio a lo largo de la semana, y con diferentes formas de estudio (como esquemas, resúmenes, etc.), de forma que, si logra cada “pequeña” meta, logrará con mucha probabilidad el objetivo fundamental: aprobar el examen.

Previo al planteamiento de una tarea o trabajo, ¿de qué manera podríamos atender los tres aspectos propuestos por Pintrich: creencia de capacidad, razones y emociones?

Si antes de realizar la tarea, planeamos los objetivos, y hacemos un análisis de estos aspectos, cuando nuestros resultados sean positivos, nuestro sentimiento de control será mayor y nuestra motivación intrínseca aumentará. En primer lugar sería analizar la creencia sobre la capacidad que tenemos para elaborar una tarea, lo cual se verá facilitado por el éxito de esos “pequeños” pasos. En las razones por las cuales hacemos la tarea, hay que buscar el motivo y la motivación por la que realizamos el trabajo. Por último, en las emociones que nos causa la tarea, tenemos que ver el nivel de satisfacción que va a generar la tarea.

12 de febrero de 2012

TEMA 1. La equidad de la motivación; motivación y satisfacción. Actividad 2: Ejemplos educativos de los mecanismos de defensa y de evasión.


Mecanismos de defensa.

     - Negación: al suspender un examen, negar que había estudiado (cuando sí había estudiado).

   - Racionalización: al suspender una asignatura, decir que el profesor “le tiene manía”.

    - Sublimación: realizar un trabajo voluntario cuando no ha conseguido aprobar la asignatura.

    - Supercompensación: conformarse con el aprobado porque no ha dedicado las horas oportunas para alcanzar una nota alta en el estudio.

     - Proyección: cuando un alumno expone sus opiniones a través de sus padres, (sin que éstos posean dichas opiniones) por ejemplo, “que asistir regularmente a clase no es importante”.

    - Desplazamiento: por ejemplo, cuando un alumno insulta a sus compañeros, ante un castigo impuesto por un profesor o una profesora, y culpabiliza a terceras personas del incidente (por el cual ha sido castigado).

     - Identificación: cuando un alumno atribuye los buenos resultados de un compañero a la ayuda prestada (aunque sea una ayuda subjetiva).

Mecanismos de evasión.

    - Aislamiento: por ejemplo, no asistir a un examen, cuando hemos tenido alguna experiencia de frustración ante el suspenso de alguna asignatura.

    - Fantasías: se da cuando un alumno, por ejemplo, hace planes sobre un futuro profesional, pero no estudia para aprobar y alcanzar metas a corto plazo.

     - Represión: puede darse cuando una persona no se responsabiliza de sus obligaciones, y desatiende horarios, antepone actividades secundarias a las principales, etc. 

TEMA 1. La equidad de la motivación; motivación y satisfacción. Actividad 1: Responder a los 7 bloques de preguntas.

1) ¿Qué satisfacciones pueden obtener nuestros alumnos de su comportamiento? ¿Qué satisfacciones desean realmente nuestros alumnos? ¿Cuáles deseamos nosotros como profesores? ¿Existe un punto de encuentro entre ambas?

Los alumnos adquieren satisfacción a través de sus comportamientos, por ejemplo a través de estudiar y como resultado aprobar las asignaturas que se convierte en una satisfacción. Otro ejemplo puede ser el comportamiento adecuado en clase que generará una relación cordial entre alumnos-profesores y producirá satisfacción tanto en los alumnos como en el profesor. La mayoría de los alumnos buscan ante todo los resultados académicos positivos, aunque hay veces que, por necesidades externas, buscan vínculos adecuados en sus compañeros y profesores.

Sin embargo, no podemos saber exactamente qué estímulos generarán los comportamientos que evocarán a su vez satisfacción, ya que cada individuo es diferente y tiene unos intereses diferentes.

Para los profesionales, una satisfacción se dará cuando sus alumnos progresen de forma adecuada no sólo a nivel académico, sino a nivel personal, social, etc. pero por otra parte, hay que recordar que cada persona es diferente y lo que puede ser satisfactorio para un profesional, no tiene porqué serlo para otro.

2) ¿Qué factores pueden influir negativamente en nuestros alumnos para subir en la pirámide de necesidades? ¿Y qué factores lo favorecerían?

Hay factores que impiden subir en la pirámide, por ejemplo, las familias desestructuradas a veces no generan las necesidades básicas por ejemplo de alimentación, lo que impedirá subir a las necesidades de seguridad. Otro ejemplo puede ser niños y niñas maltratados o que sufren bullying y que no satisfacen sus necesidades de seguridad y por tanto no pueden acceder a las sociales.  Las necesidades sociales son una de las más importantes de cubrir en los adolescentes, ya que suelen mantener relaciones fuertes con su grupo de iguales, lo que significa mucho para su desarrollo.

Los factores que favorecerán la subida en la pirámide, puede ser una higiene correcta, una buena alimentación y deporte, unas relaciones saludables que no lleven a violencia, etc.

3) ¿Cuáles son los factores higiénicos dentro de nuestro Centro Educativo?¿Qué tiempo se le dedica a los diferentes tipos de factores?¿Qué conclusiones se pueden extraer para el ámbito educativo? ¿Qué sería más adecuado hacer?

Algunos ejemplos de factores higiénicos de nuestro Centro Educativo pueden ser el entorno familiar de cada alumno, las condiciones físicas del aula, políticas administrativas educativas de la universidad, las relaciones interpersonales entre los alumnos y relaciones de alumnos con profesores, etc.

No suele utilizarse nada de tiempo para este tipo de factores, ya que en nuestro Centro, lo importante no son aspectos ajenos a las materias ni concretos de cada alumno. Sin embargo, las condiciones del aula son cada vez más estudiadas y se intenta adaptar a los alumnos, así como las políticas administrativas.

Esta teoría está más relacionada con los trabajadores que con los alumnos, pero puede entenderse que los alumnos estarán más motivados si prestamos atención a aspectos como el reconocimiento, el crecimiento académico, o la responsabilidad, que a aspectos como las relaciones personales.

Sin embargo, en el ámbito escolar, creo que sería conveniente un acuerdo entre ambos tipos de factores, ya que por ejemplo, las relaciones en el hogar puede ser un factor crucial en un alumno, y al modificar éstas, mejoraría su rendimiento, siendo importantes tanto unos factores (higiénicos) como otros (motivacionales).

4) ¿Qué implicaciones podemos derivar de estos cuatro principios o etapas para nuestro trabajo en nuestro Centro o en clase?

Estos cuatro principios sugieren que es posible desarrollar la realización de los alumnos. Por ello es necesario utilizar estos criterios en nuestro Centro educativo, de manera que los alumnos adquieran esa realización personal.

El primer principio, “esforzar por recibir la retroalimentación necesaria”, asegura que se produzca un reforzamiento (y con ello un aumento de la probabilidad de la respuesta). El segundo, “buscar modelos”, conlleva seguir un patrón adecuado. La tercera etapa sería “modificar la imagen personal”, creando la posibilidad de modificar la forma de verse a sí mismo para mejorar en el futuro. La última etapa sería “controlar las fantasías” para verse a sí mismo de forma positiva.

5) ¿Los alumnos se plantean objetivos educativos?¿Los objetivos deberían ser individualizados o de grupo? ¿Facilitaría el grupo la formulación de objetivos individuales?¿Qué ideas o recursos podríamos plantear para que los alumnos se planteen objetivos "realistas" en un determinado plazo?

Los alumnos suelen plantearse objetivos, como por ejemplo aprobar las asignaturas. La mayoría de los objetivos son individualizados, ya que, la realización de un examen por ejemplo es individual, y son pocos los objetivos que se marcan en grupo, como por ejemplo los trabajos en grupo. El grupo es un medio para facilitar la formulación de objetivos individuales, y una forma puede ser que, debido a la obtención de la meta grupal, la motivación del alumno aumenta, y puede marcarse actividades individuales.

Para que los alumnos sean conscientes de sus metas alcanzables individuales, es necesario que hagan un análisis de sus posibilidades, que se conozcan y que miren su trayectoria académica, y sus preferencias para marcar por ejemplo, si hacer una carrera o tomar el camino de un grado medio.

6) ¿Estamos obteniendo iguales resultados y recompensas o estamos obteniendo menos que los demás? ¿Están obteniendo los demás iguales resultados o recompensas que yo, aunque su desempeño es inferior al mío o nuestro desempeño es igual? 

En general, si el esfuerzo de dos personas es el mismo, por ejemplo a la hora de estudiar un examen, lo más probable es que las notas de ambas se acerquen. Sin embargo, intervienen múltiples factores en los resultados que tenemos, y pueden influirnos aspectos físicos, de fatiga, etc.  En la Universidad hay mucha igualdad entre las relaciones de alumnos y profesores, y por tanto las recompensas que suelen dar los profesores  a los alumnos, no suelen ser diferentes. A veces, nos esforzamos para conseguir algo pero vemos que el esfuerzo no ha sido suficiente porque los resultados no se adecuan al trabajo invertido. Aquí puede que veamos que los demás obtienen mejores resultados con menor esfuerzo. En estos casos, quizá la solución no es aumentar el esfuerzo, sino cambiar la metodología.  

7) Comentario de experiencias en este sentido.¿Es posible la equidad?¿Qué medidas podríamos tomar en nuestras aulas para que la equidad fuese mayor?Nuestra forma de evaluar ¿favorece o entorpece la equidad?

La mayoría de nosotros ha sido testigo de desigualdades en el aula. En mi caso, algunos/as profesores/as trataba de forma privilegiada a algunos alumnos, que además no necesitaban atención especializada, sino que sus resultados académicos eran altos. Ello hacía que el esfuerzo realizado por mi parte fuera decayendo al ver que por menos esfuerzo, se premiaba a otras personas.

Es difícil no tener preferencias en el aula, pero debería formar a los futuros profesores para eliminar esta concepción, ya que influye de manera decisiva en los alumnos. La forma de evaluar que suelen utilizarse no favorece la equidad en muchos casos, ya que a veces se tratan de resultados subjetivos, o de capacidades que los profesores otorgan a los alumnos.