16 de febrero de 2012

TEMA 1. La Equidad motivacional como medida de atención a la diversidad. Actividad 1: Responder a las preguntas.


1)      ¿Por qué algunos alumnos abordan el aprendizaje con entusiasmo y otros de mala gana?
La principal razón es porque algunos alumnos se motivan ante el estudio a través de evitar resultados negativos, como los castigos o el fracaso. Estos alumnos probablemente verán los estudios como una carga que deben sostener, y su motivación será intrínseca. Sin embargo, otros alumnos persiguen los estudios con una motivación intrínseca, caracterizada por la búsqueda de metas equitativas para todos, es decir, la motivación ante el estudio será una recompensa positiva de aprender.

¿Por qué algunos eligen tareas sencillas en las que el éxito está asegurado y otros prefieren problemas en los que las posibilidades de éxito y fracaso estén en equilibrio?

El que cada alumno elija un tipo de actividad, depende de la atribución que haga del éxito de ésta. Los alumnos cuya motivación es intrínseca, y busquen la persecución de metas, no tendrán problemas para elegir tareas difíciles, porque lo que les importa es el aprendizaje y el esfuerzo que conllevará como resultado valía personal. Pero los alumnos que se basan en evitar fracasos, lógicamente no querrán sufrir un posible mal resultado de la tarea, y preferirán realizar trabajo más sencillos, o con garantía de éxito, sin importarles el aprendizaje en la elaboración de la tarea.

2)      ¿Por qué hay tantos alumnos que no se esfuerzan en la escuela?

Los alumnos que no se ven recompensados con su esfuerzo y valía, no se esforzarán, ya que ese esfuerzo no les supone un reforzador y se conformarán con alcanzar el nivel mínimo necesario (como la “ley del mínimo esfuerzo”).

¿Por qué otros alumnos ocultan sus esfuerzos o se niegan a admitir que estudian mucho?

El afirmar “me gusta estudiar” es censurado en la actualidad, y se da porque se tiene una concepción de la educación como obligatoria y por tanto, no como una forma de recompensa personal (motivación intrínseca). Además, la mayoría de los alumnos actuales tienen esta concepción extrínseca de la motivación de estudiar y por tanto no estudian por el hecho de sentirse bien. Los niños que admiten su esfuerzo o simplemente que suelen aprobar con buenas notas, son etiquetados por muchos de sus compañeros como “empollones” por ejemplo, lo que lleva a ocultar sus esfuerzos y sus ganas de aprender.

3)      ¿Qué merece la pena que aprendan los alumnos de cara al futuro?

Los alumnos deben aprender a valorar el esfuerzo, y no verlo como un posible causante de fracaso, sino como una forma de valorarse a sí mismo. La forma de hacer esto es que aprendan la motivación intrínseca y se muevan a través de ésta y no por medio de refuerzos externos. Hay que enseñar a motivar el aprendizaje en sí, y lo que éste puede proporcionar a la persona.
También es necesario que aprendan a pensar, ya que en la actualidad muchos alumnos no realizan el esfuerzo de pensar por ejemplo en posibles consecuencias, posibles alternativas, etc. Este es una capacidad que no sólo facilitará a nivel académico, sino que ayudará en muchos aspectos de la vida, como la elección de varias opciones importantes.

4)      Nuestros criterios de evaluación, ¿son normativos o criteriales? ¿Están referidos a la norma del grupo o a un nivel de exigencia absoluto?

Los criterios de evaluación de la mayoría de los colegios son normativos, ya que se basan en los datos que catalogan como referente. Además están referidos a la norma del grupo, porque las metas no son definidas independientemente por cada alumno, sino que se sigue un patrón de objetivos a cumplir y para todos es la misma forma. Hay excepciones en las que algunos alumnos o alumnas que tengan un nivel inferior, se les exige menos a través de programas específicos para ellos, y que sean asequibles, permitiendo el mismo título que el resto. En este caso en sistema de evaluación será criterial.

5)      Pero, a veces, los estudiantes que se orientan a evitar el fracaso, rinden igual de bien o se hallan dispuestos a rendir como los que se orientan al éxito. ¿Por qué ocurre esto?

Quizá se deba a que ambos tipos de alumnos tienen resultados parecidos, y lo que les diferencia es el motivo por el cual cada uno realiza sus obligaciones. El alumno orientado al éxito, obtiene unos buenos resultados debidos al esfuerzo continuo, el alumno orientado a evitar el fracaso obtiene resultados buenos aunque no tiene que ser por un esfuerzo continuo. La diferencia más importante es el lugar desde el cual surge la motivación para estudiar, los que evitan el fracaso, estudian precisamente para eso, para evitar un castigo (el fracaso), cuya motivación es extrínseca y los que se orientan al éxito, estudian por lo gratificante que les resulta hacerlo, por una curiosidad que se les ha “enseñado” desde pequeños, y por lo tanto tienen una motivación intrínseca.
Sin embargo, aunque haya diferencias en los motivos que les llevan a realizar esfuerzos, los resultados son parecidos, e incluso pueden ser iguales, por ello es difícil averiguar cuál es el tipo de alumno

6)      ¿Conoce o recuerda usted a alumnos que se ajusten a los perfiles que hemos desarrollado?

En mi clase, cuando estaba en el colegio, había todo tipo de alumnos. En el ejemplo de alumno que realiza un esfuerzo excesivo, había una alumna que se esforzaba mucho, estudiaba muchas horas, incuso por las noches, y los resultados solían ser muy positivos. En algunas ocasiones no obtenía los resultados esperados y en ese momento lo pasaba muy mal, y se daba cuando el esfuerzo era desmedido.
Una alumna que, aparentemente tenía el perfil de alumno cuyo esfuerzo se daba por tener éxito, realizaba todas las tareas, siempre sacaba notas excelentes, leía muchos libros (que no exigían en clase), entendía todos los conceptos, y se veía segura de sí misma. Además era responsable, educada, madura, y algo tímida.
Una alumna que se esforzaba para evita el fracaso, se trataba de una amiga, que estudiaba el día antes del examen, y hacía las actividades necesarias. A veces no traía los deberes a clase, pero intentaba salir de la situación si le preguntaban algo, por lo que a vista de los demás, era responsable y trabajadora. Solía aprobar todo con buenas notas a pesar de estudiar en el último momento.
Por último, un alumno con aceptación al fracaso, se trataba de un chico que no realizaba los deberes, no solía participar en clase nunca, y además sus notas eran bajas y con varios suspensos. Aparentemente no realizaba esfuerzos por superarse.

¿Qué utilidad para nuestro trabajo puede tener el análisis basado en la aproximación al éxito y la evitación del fracaso?

Si sabemos qué tipo de perfil tienen nuestros alumnos, podremos adecuar la estimulación hacia el tipo de motivación que predomine en él o ella. Por ejemplo, si un alumno tiene aceptación al fracaso, debemos buscar formar de captar la motivación a través de cosas que le gusten y así encaminarlo hacia los objetivos académicos. Si sabemos que una alumna se esfuerza para evitar el fracaso, podremos reconducir su conducta para llegar a motivarla intrínsecamente, intentando que vea el propio esfuerzo como motivo para sentirse valiosa.

7)      ¿Cómo se enseña a planificar?

Podemos enseñar a planificar elaborando pequeñas metas que nos lleven al objetivo que pretendemos. Por ejemplo, si queremos planificar el estudio de un examen en un alumno, debemos enseñarle a planificar las horas de estudio a lo largo de la semana, y con diferentes formas de estudio (como esquemas, resúmenes, etc.), de forma que, si logra cada “pequeña” meta, logrará con mucha probabilidad el objetivo fundamental: aprobar el examen.

Previo al planteamiento de una tarea o trabajo, ¿de qué manera podríamos atender los tres aspectos propuestos por Pintrich: creencia de capacidad, razones y emociones?

Si antes de realizar la tarea, planeamos los objetivos, y hacemos un análisis de estos aspectos, cuando nuestros resultados sean positivos, nuestro sentimiento de control será mayor y nuestra motivación intrínseca aumentará. En primer lugar sería analizar la creencia sobre la capacidad que tenemos para elaborar una tarea, lo cual se verá facilitado por el éxito de esos “pequeños” pasos. En las razones por las cuales hacemos la tarea, hay que buscar el motivo y la motivación por la que realizamos el trabajo. Por último, en las emociones que nos causa la tarea, tenemos que ver el nivel de satisfacción que va a generar la tarea.

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